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Ya somos felices, lo importante es darse cuenta…

27 de abril, 2014

admin/La Voz de Michoacán

TOCA MAL
“Ya somos felices, lo importante es darse cuenta”. -Anthony de Mello-

El día de hoy le comparto siete relatos cortos del sacerdote jesuitaAnthony de Mello, que los disfrute:

Los muros que nos aprisionan son mentales, no reales. Un oso recorría constantemente, arriba y abajo, los seis metros de largo de la jaula. Cuando, al cabo de cinco años quitaron la jaula, el oso siguió recorriendo arriba y abajo los mismos seis metros, como si aún estuviera en la jaula. Y lo estaba… para él.

Nuestros enemigos no son los que nos odian, sino aquellos a quienes nosotros odiamos. Un exconvicto de un campo de concentración nazi fue a visitar a un amigo que había compartido con él tan penosa experiencia. ¿Has olvidado ya a los nazis? -le preguntó a su amigo-. Si -dijo éste. -Pues yo, aún no. Aún sigo odiándolos con toda mi alma-. Su amigo le dijo apaciblemente: “Entonces, aún siguen teniéndote prisionero”.

La mayoría de las veces, los defectos que vemos en los demás son nuestros propios defectos. Perdone maestro -dijo el tímido estudiante- pero no he sido capaz de descifrar lo que me escribió usted al margen en mi último examen. Le decía que escriba usted de un modo más legible -le replicó el profesor.

El poder del miedo. La Peste se dirigía a Damasco y pasó velozmente junto al jefe de una caravana en el desierto. ¿A dónde vas con tanta prisa? -le preguntó el jefe. -A Damasco, pienso cobrarme un millar de vidas. De regreso de Damasco, la Peste pasó de nuevo junto a la caravana. Entonces le dijo el jefe: Ya sé que te has cobrado 50 mil vidas, no el millar que habías dicho. No -le respondió la Peste -Yo sólo me he cobrado mil, el resto se los ha llevado el Miedo.

Felicidad. Decía un anciano -que sólo se había quejado una vez en toda su vida- Cuando iba con los pies descalzos y no tenía dinero para comprar zapatos. Entonces vio a un hombre feliz que no tenía pies. Y nunca volvió a quejarse.

Diógenes. Estaba el filósofo Diógenes comiendo lentejas, cuando le vio el filósofo Arístipo, quien vivía confortablemente a base de adular al rey. Y Arístipo le dijo: “Si aprendieras a ser sumiso al rey, no tendrías que comer esa basura de lentejas”. A lo que replicó Diógenes: “Si hubieras tú aprendido a comer lentejas, no tendrías que adular al rey”.

Redflexiones: “El responsable de tus enfados eres tú, pues aunque el otro haya provocado el conflicto, el apego y no el conflicto es lo que te hace sufrir. Es el miedo a la imagen que el otro haya podido hacer de ti, miedo a perder su amor, miedo a tener que reconocer que es una imagen la que dices amar, y miedo a que la imagen de ti, la que tú sueñas que él tenga de ti, se rompa. Todo miedo no es algo innato sino aprendido. Si lo comprendes todo, lo perdonas todo. Y sólo existe el perdón cuando te das cuenta de que, en realidad, no tienes nada que perdonar.

tocamal@yahoo.com

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