Sacude lo indeseable
OFRECE EN LA UVAQ
ADRIANA MACÍAS UNA
EMOTIVA PONENCIA
Y REACTIVA ENERGÍA
Y ENTUSIASMO AL 100
Julio César Ceniceros / La Voz de Michoacán
Grata sorpresa se llevaron los estudiantes de la UVAQ, en Morelia, con la visita de la Lic. Adriana Macías quien fungió como una de las ponentes del “Congreso 30 años generando el cambio”, destacando no sólo como conferencista y abogada que es, sino dando muestras de su enorme habilidad como comediante y su facilidad para arrancar sonrisas del más renuente.
Derrochando positivismo, deslumbrante y buena energía, así como una actitud envidiable ante la vida, Adriana Macias llegó hasta la universidad para dar una impactante lección de vida: Adriana nació sin sus dos brazos, pero ello no ha sido impedimento alguno para lograr todo lo que se ha propuesto en la vida.
Emocionada, relajada, natural, y con una imborrable sonrisa en su rostro, la ejemplar mujer se enfrentó ante decenas de estudiantes reunidos para escuchar su grata experiencia de vida, misma que, indiscutiblemente tiene como palabra clave la “tenacidad”.
La vida es un reflejo
Previo al comienzo de la charla, se dispuso a dar indicaciones: “…. No hay coincidencias, sólo “Diosidencias”… y si estás aquí, es por algo, Ojalá pongan atención a la conferencia y reflexionen”, dijo a los alumnos ahí reunidos.
“En el reflejo de mi vida” se tituló la charla que Adriana ofreció ante un público cuya mayoría no sobrepasaba los 22 años de edad. El título, sin duda, es una muy adecuada frase para resumir la filosofía que tanto éxito ha dado la conferencista a lo largo de sus 30 años de vida.
Y es que, como ella misma lo explica: “La vida es un reflejo de nosotros mismos, de lo que damos, de lo que recibimos y de lo que hacemos”.
Qué mejor ejemplo para ilustrar lo anterior, que un cuarto lleno de espejos donde, dependiendo de la actitud y las acciones, será la respuesta que recibas de las demás imágenes. “Así es la vida… como tú quieras tratar la vida, la vida te va a tratar a ti”, afirma.
Entre chistoretes, la dinámica de la conferencia incluyó concientización sobre la situación actual en México, el cuidado del medio ambiente y la forma de convertirse en una persona pasiva, a alguien con la actitud de cambiar al mundo. “Es muy fácil tener pretextos para no hacer nada, dice; pero la realidad es que todo lo que te propongas lo puedes lograr”.
Sin fórmulas mágicas
Y aunque muchos pudieran pensar que, en la charla encontrarían “el hilo negro” o la “receta mágica” para cambiar vidas y actitudes, Adriana fue tajante al señalar ante todos: “Esta conferencia no funciona, ni los libres de superación personal funcionan… ni los que yo escribo; ser feliz es tú decisión y responsabilidad, y puedes comenzar a la hora que tú quieras”, señala.
Todos tropezamos
Durante la conferencia, Macías realizó un recorrido por su vida, haciendo a la vez a los demás repasar momentos de su existir, desde el momento de nacer hasta la actualidad, siendo conscientes de los triunfos y fracasos, y de que todo aprendizaje, como el de “caminar”, implica tener que caer varias veces.
¿Alguna vez te has caído, en la calle, en la escuela, en tu trabajo, en tu casa?...
“Hay situaciones que nos suceden y que no nos agradan… a diario la gente se tiene que enfrentar a eso, y es cuando viene la lamentación y la interrogante de “por qué a mi”… lo que quizá no hemos entendido bien es que, las caídas emocionales y laborales, son iguales a las caídas diarias, cuando nos caemos en la banqueta o en la casa… simplemente suceden sin darnos cuenta, pero siempre nos podemos levantar”, agrega.
Los dotes de comediante de Adriana atraparon de inmediato al nutrido grupo de inquietos jóvenes que se dieron cita en uno de los más grandes auditorios de la UVAQ. Con sorprendente habilidad, la conferencista los mantuvo atentos y participativos desde el principio hasta el fin, ganándose no sólo el respeto, sino también la simpatía y admiración por su envidiable actitud y su espectacular visión de la vida.
De esta manera, y luego de varios ejemplos y constante interacción con los asistentes, Adriana dejó en claro que con voluntad y esfuerzo (doble, a veces triple o cuádruple) se puede alcanzar cualquier meta lograda. La clave está en no darse por vencido.
“La clave está en poder notar la diferencia entre “desear” o “hacer” que las cosas sucedan”, subrayó.
Pero aquella charla no quedó en meras palabras. Literalmente la ponente hizo a los asistentes “sacudirse” los “no puedo”, los “qué flojera”, o el “después”. Es tiempo de despertar, de actuar, de ponerse las pilas… de generar un cambio, como el que propone este congreso que celebra tres décadas de la UVAQ.