
Narra migrante abusos de autoridades de EU
Emmanuel Cervantes /
La Voz de Michoacán
Farid Sánchez Zavala tiene 29 años, cruzó de forma ilegal hacia Estados Unidos y un día de abril participó en un accidente automovilístico que lo llevó a estar en ocho prisiones
-incluyendo dos federales- durante cuatro meses ,“ni mi embajada me recibió una llamada”, lamenta entre llanto.
Su esposa, Viviana Suárez, luego de pagar 3 mil dólares a “abogados latinos” y que solamente lo extorsionaron, pidió ayuda a través de conocidos al PRI municipal de Morelia, y éste logró que el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) presionara a las autoridades de relaciones exteriores para atender el caso del moreliano.
Martín Julio Aguilar, líder en Morelia del Comité Directivo Municipal (CDM) del tricolor, critica que haya un desorden y falta de sensibilidad por parte de las embajadas y la Secretaría de Relaciones Exteriores, “éste es sólo un caso más de los abusos que se cometen en Estados Unidos”.
El PRI moreliano dijo que “esto no es un logro partidista, participó la Secretaría del Migrante del estado, la dirigencia nacional del PRI, la familia de Farid, y todos llegamos a la conclusión de que hace falta mucho por hacer, porque todavía hay muchísimas violaciones a los derechos humanos”.
Sánchez Zavala comienza a relatar que “fue un accidente de tránsito en el que me vi involucrado en un condado de Alabama, por suerte sobreviví, pero llegó la policía y ahí empezó mi calvario…” las lágrimas brotan y no puede continuar; su esposa disimuladamente la aprieta la mano.
Martín Julio Aguilar entra al quite, “él vivió humillaciones, vejaciones, estuvo cuatro meses preso por un accidente de tránsito, 15 días incomunicado, hay violaciones a sus derechos, como de muchos indocumentados; el sueño americano se volvió una pesadilla”.
El dirigente tricolor apunta “pero eso no es lo peor, sino que en la Embajada de México no hubo nadie que lo ayudara, él llamó y llamó pero sólo había una grabación, y mientras las autoridades diplomáticas de su país no hacían nada, en las cárceles estadounidenses lo trataban como un reo de alta peligrosidad. Hace falta, urge mayor sensibilidad de parte de nuestras autoridades”.
“Nosotros, desde el partido, es poco lo que podemos hacer, pero esta situación se pudo conocer y ayudar debido al interés de la familia, a que el CEN le entró, pero aquí en el CDM le insistimos a los jóvenes que la solución no es irse de indocumentados a la Unión Americana. No es verdad que allá todo es fácil y bonito; hay que trabajar duro desde aquí”, comentó el líder priista.
Ya un poco más sereno, Farid Sánchez prosiguió su relato “me llevaron detenido, primero me pidieron los papeles del automóvil que manejaba, aunque yo no tuve la culpa del accidente, luego quisieron mis documentos de migración”.
Expresó “el juez primero me sentenció a 65 días en la cárcel estatal por el accidente, pero fueron cuatro meses, ocho prisiones, incluidas las últimas de máxima seguridad. Todo el tiempo me tuvieron con esposas en las manos, los tobillos y cadenas en la cintura”.
Dijo que en su primera experiencia al ingresar a la prisión estatal sobresale que “me inyectaron una sustancia que desconozco, también me checaron el ano. Me tenían esposado por 16 horas”.
Dijo que estuvo en prisiones en Alabama, Louisiana y Texas, “me tenían incomunicado, y cuando podía llamar me decían: ni hables a la embajada, ahí ni te contestan. En la cárcel teníamos que comprar todo, calzoncillos, utensilios para higiene personal”.
Abogados mercenarios
La familia involucrada en la experiencia de presunta violación a sus derechos humanos habló de los cuerpos de abogados que existen en la Unión Americana “que se dicen son especializados en latinos”.
Explicaron que el accidente fue un sábado en la noche “un abogado dijo: dame 500 dólares y el martes está listo, pero nada, luego otro nos pidió mil dólares y que en dos semanas estaba fuera, pero tampoco. En total gastamos entre 3 y 3 mil 500 dólares”.
Agregaron que “unos abogados, que según son especialistas para problemas latinos, cobran 100 dólares la hora, solamente para que uno les cuente sus problemas. Pero no hacen nada”.
Ahora, a unos días de que le permitieron la salida del país norteamericano, la pareja está de regreso en su ciudad, dice que no se le olvidará la experiencia vivida, “y todo según por el sueño americano”.