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Prensa en Tierra Caliente, como Jehová en Sodoma

13 de febrero, 2014

admin/La Voz de Michoacán

Buena parte de los medios mexicanos hablan de Michoacán y Tierra Caliente como Jehová de Sodoma y Gomorra. En principio, no hay ciudadanos justos que puedan detener la lluvia de fuego y azufre que merecen los moradores de esta zona del territorio nacional, alternadamente controlada por bandas criminales y recuperada por particulares armados, sospechosos, a su vez, de provenir o de irremediablemente ir a constituir bandas criminales.

De manera que el comisionado del gobierno federal -en su trabajo de restablecer el tejido social y las redes institucionales con los personajes reales de la región- aparece todos los días, ante sus dioses mediáticos, tan frustrado como Abraham, el personaje bíblico empeñado a su vez en presentarle a su Dios, todopoderoso y vengador, al menos a diez pobladores sin mancha.

No se puede pretender hacer política o análisis político a partir de ese atavismo de la tradición judeocristiana, cargado además del fariseísmo de dioses político/mediáticos con frecuencia con más manchas que un leopardo. Algo cambió de las representaciones del poder de Dios del Génesis, de miles de años atrás, a las fragmentadas y complejas formas de poder de hoy. Y algo tendría que cambiar también en la narración y el examen de los fenómenos de la violencia y el poder en nuestros días.

Narrativas

Es cierto que tendríamos que darle la bienvenida al ceñido seguimiento mediático a cada movimiento de los actores públicos en el mapa michoacano, con sus impactantes identificaciones de personajes que llegan al escenario crítico con antecedentes a tomar en cuenta, desde luego, para integrar el panorama completo. Pero de allí a convertir en el descalabro semanal de la presencia federal en la zona, la proximidad en un acto público del comisionado y el presunto miembro de un grupo criminal reconvertido en autodefensa, resulta tan simplista como la satanización que ha recaído en una legisladora perredista porque en alguna época de su vida participó en una fiesta municipal con la hija de otro capo de la región.

Por esa vía, la buena cobertura informativa se queda en chisme pueblerino o en un sensacionalismo conspirativo en el que supuestamente alguien maniobra para exponer al fracaso o a la muerte al enviado presidencial. El trabajo periodístico se resiste así a erigirse en una narrativa capaz de alumbrar las complejas, recónditas realidades contemporáneas de la violencia en México y en el mundo. Se queda en una narrativa maniquea de bandos buenos y malos, apartada de realidades locales en que abundan las relaciones cruzadas y los lazos familiares entre personas a las que la sobrevivencia las llevó a convivir con el cártel que un día controló a la comunidad y más tarde con el grupo armado que la recuperó.

Propaganda

El profesor colombiano Marco Palacios ha recogido magistralmente los procesos concurrentes en espacios y tiempos que, afirma, articulan en doble vía al mundo, la nación, las regiones y las localidades y los caseríos más remotos envueltos en el fenómeno de la Violencia pública en Colombia, como se llama su libro más reciente (FCE 2012). En México finalmente empieza a haber coberturas y análisis más complejos que articulan en la violencia michoacana a los intereses globales no sólo de la droga sino también de otras ramas, como la minería.

Pero sigue faltando en el periodismo nacional un discernimiento público de las fuentes anónimas que aportan “hallazgos” de los medios, para que el lector pueda discriminar entre información y propaganda. Ésta es una perspectiva que -establece el propio profesor Palacios- no se puede desdeñar en el seguimiento de la violencia en nuestros países: propaganda de bandas criminales y de sus vengadores de las autodefensas, del gobierno y de la oposición. Esta última, en su función de alentar el fracaso en la gestión de crisis del gobernante, con la siguiente elección en la mira. Esto no debería sorprender, pero tampoco los medios deberían sorprender con la confusión de propaganda e información.

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