Las crisis y los escándalos
| ene 27, 2013 | Comentarios 0
Rafael G. Vargas Pasaye
Las crisis no avisan, una verdad de Perogrullo que puede ayudar en momentos como los que esta semana nos regalaron en al menos tres frentes: La Suprema Corte de Justicia de la Nación, al dictaminar el Caso Florence Cassez, el caso del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI), cuando nombraron al nuevo Presidente entre acusaciones de un consejero, y el del periódico español El País con una supuesta fotografía del Presidente de Venezuela.
En el caso de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y sobre todo los magistrados, se quedaron en el lenguaje técnico y al momento de la traducción hubo una falla de comunicación que generó la sensación de que la ciudadana francesa Florence Cassez había sido puesta en libertad por inocente y no porque se cometieron fallas en su detención. De allí el enojo en la gente, en la opinión pública quedó la sensación de que las víctimas fueron doblemente violentadas.
Además de que la misma expresidiaria llegando a su país (en un viaje en Primera Clase, mientras que una de nuestras máximas glorias musicales del momento lo hacía en Clase Turista en el mismo avión), de inmediato hizo una ruleta de medios donde se decía inocente, y para prueba de su argumento presumía su libertad. Punto falso pues quedó libre debido a las faltas en el momento de su captura, pero esto no se dijo claramente, se optó más por los tecnicismos (“amparo liso y llano”) y la percepción social tiene el mejor pretexto para acusar a los Ministros.
Por su parte en el IFAI vimos cómo el Consejero Ángel Trinidad, quien se candidateaba para ocupar la Presidencia, al no ser el elegido, recordó a algunos políticos que como precandidatos perdedores están a punto de irse a otro partido; empezó por enlistar una serie de acusaciones contra el ahora presidente Gerardo Laveaga, lo hizo tanto en el pleno como en los medios de comunicación. Mal por el consejero, mal por la comunicación oficial de la institución que pasó por alto ese gran detalle que el resto sí vio o se enteró.
Por su parte el diario español El País colocó en la portada de su edición digital así como la impresa una supuesta foto del presidente Hugo Chávez, que a los pocos minutos se supo que era falsa, o al menos un intento de timo, pues fue extraída de un video de hace algunos meses atrás. La reacción fue retirarla de internet, y luego del mundo real, del papel, de los puestos o kioskos como le llaman en la madre patria.
En el caso español la reacción ante la crisis fue inmediata (al retirarlo de sus plataformas) explicando en un comunicado lo que había pasado, aceptando la responsabilidad y el costo (así como las burlas, por ejemplo el magistral tweet de Pedro J. Ramírez, director del periódico El Mundo al respecto), y seguir haciendo su labor.
A su favor queda el texto que acompañaba la polémica foto donde dejan ver que no pueden confirmar del todo la veracidad, pero confiaron en una agencia que ha venido trabajando con ellos desde hace años como dijeron en su comunicado. Queda para la anécdota y el comentario, pero con su trabajo periodístico se repondrán. Pero también para la reflexión sobre el problema que representa la inmediatez y la exclusiva por encima de la veracidad de la información.
Así como en este caso, en los otros dos también tienen en sus manos buena parte de la solución ante su problema de credibilidad: dando resultados, que la opinión pública perciba útiles las labores que realizan. El grueso de la mayoría desconoce las labores de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y es hasta ahora que salen a la luz mediática donde se enteran de algunas de sus funciones, entonces que no se queden con esta impresión de liberar a secuestradores, debe seguir siendo noticia con su trabajo y dándola a conocer de manera eficiente.
La solución no es tanto una campaña de publicidad, no veo al IFAI diciendo somos transparentes cuando en los hechos no lo demuestran, no todo se soluciona con spots. Partamos de la pregunta necesaria: ¿Cómo quedan ante la opinión pública estas instituciones? Pues, por ejemplo, ahora los que presumen de ser transparentes, deben pugnar con acciones que ellos también son transparentes, pues generaron el juego o la figura de “¿quién cuida al policía?”.
¿Qué deben hacer? Seguir trabajando. Lo cierto es que también deben traducirlo como una excelente oportunidad para replantearse cómo debe ser ahora su comunicación, pues las instituciones en México deben retomar lo bueno del tropiezo del diario español: asumir la responsabilidad y el costo, retirar la edición del periódico, tener un plan de contingencias claro.
Ya llamaron la atención de la ciudadanía, ahora muchos saben de su existencia, es el momento de definir qué mensaje quieren dar a conocer sobre sus labores tanto la Suprema Corte con sus ahora célebres Ministros y más célebres fallos, como el IFAI que estrena Presidente con un consejo dividido por decir lo menos.
@rvargaspasaye-
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Publicadas: Rafael G. Vargas Pasaye
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