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Exceso de legítima defensa

11 de marzo, 2014

admin/La Voz de Michoacán

Lydia Cacho

Usted y yo jurídicamente tenemos derecho a defendernos de un delito con una acción similar al daño causado por nuestro atacante. Es decir, si a usted le asaltan con un arma blanca y le golpean, usted puede golpear de regreso y huir. Pero, por ejemplo, si usted es una mujer raptada por dos hombres que la golpean y violan, luego el que tiene la navaja de ataque la apuñala y usted logra defenderse por salvar la vida, puede terminar en la cárcel. Según la legítima defensa usted podría someterlo, pero debería tener mucho cuidado de no hacerle daño “excesivo” al arrebatarle la navaja con que la apuñaló.

Miles de mujeres han sido asesinadas luego de ser violadas y los feminicidas siguen libres. Pero una mujer violada que se defiende de la muerte, termina en la cárcel y uno de sus violadores libre.

Hoy estamos frente al caso emblemático de “exceso de legítima defensa” de Yakiri Rubí. Ella fue atacada y raptada por dos hermanos, logró defenderse y escapar, pero su atacante principal, quien también la apuñaló, murió horas después de los forcejeos, ya en su propia casa. Nadie ha podido demostrar plenamente que en realidad fueron los navajazos de la víctima los que causaron la muerte del joven que salió del hotel y condujo una motocicleta hasta su hogar. Hay versiones que revelan que el agresor llegó bien a su barrio y luego apareció desangrándose frente a su hermano. Sin embargo Yakiri pasó 90 días en prisión acusada de homicidio, luego de ser brutalmente violada.

Por fin Yakiri salió, después un infierno de tres meses causado por el juez 68 Penal, Santiago Ávila Negrón, quien encarceló a la joven y no contempló el delito cometido por Miguel Ángel y Luis Omar, los hermanos que la violaron. El primero murió, el segundo está libre y ahora se busca demostrar su culpabilidad en el delito cometido contra esta valiente joven activista de 20 años.

Hace días, para liberar a Yakiri, se fijó una fianza de poco más de 423 mil pesos. Como sus familiares no contaban con el dinero, se lanzó una campaña en redes sociales. La familia consiguió pagar con aportaciones solidarias y entregando las escrituras de su hogar a una afianzadora.

Lo que no se ha dicho es que los dos hermanos que probadamente violaron a Yakiri y la amenazaron de muerte tienen en la PGJDF señalamientos previos por estar relacionados con redes de narcomenudeo. Ya hemos revelado anteriormente la manipulación de los hechos que la propia Procuraduría llevó a cabo culpando a la víctima y protegiendo a los agresores, así como la extraña intromisión del procurador del Distrito Federal quién erradamente declaró que Yakiri no había sido violada (sólo para que al día siguiente el subprocurador desmintiera a su jefe). Pero aún no hemos podido conocer a cabalidad cuántos policías participaron en la protección de los hermanos que atacaron a Yakiri. Hay suficientes testimonios de vecinos de los agresores sobre las actividades ilícitas en que estos hombres supuestamente incurrían y sobre la protección que recibían de parte de policías corruptos.

No, este no es un caso de complot en contra de una mujer que fue raptada, violada y casi asesinada. Es un caso emblemático de cómo funcionan las redes de apoyo machista que desestiman automáticamente el dicho de una mujer violada por ser joven, por ser activista social, por ser lesbiana y por pertenecer a una clase socioeconómica baja. Muestra cómo de manera automática los derechos de los agresores son protegidos por solidaridad de género.

Para que verdaderamente se haga justicia para Yakiri, quien seguirá en libertad bajo caución, defendiéndose como acusada de supuestamente matar a su violador con “exceso de legítima defensa”, el juez deberá requerir toda la evidencia de las actividades criminales previas de los violadores, así como las pruebas de cómo —cuando Yakiri llegó huyendo a pedir ayuda a la policía— los agentes fueron a apoyar a los acusados. La PGJDF deberá seguir con diligencia la investigación contra el acusado que sigue libre, interrogar a los policías que engañaron a Yakiri cuando les pidió ayuda y fincar responsabilidades a quienes manipularon originalmente el expediente para engañar al procurador asegurando que no hubo violación.

Este caso podrá sentar precedente en todo el país para blindar los protocolos adecuados en casos de violencia sexual contra mujeres.

Estoy segura de que gracias a la evidencia existente Yakiri será exonerada, pero mientras su vida y la de su familia corren peligro; según fuentes al interior de la PGJDF la banda que protege a los hermanos que violaron a la joven es peligrosa y busca venganza.

 

@lydiacachosi

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