Democráticos, injustos
admin | feb 26, 2013 | Comentarios 0
La oposición michoacana a la reforma educativa nacional no será modificada por las sanciones que eventualmente la Secretaría de Educación del estado aplicaría a los maestros que no se subordinen a los nuevos mandatos de la ley.
El rechazo local no es una novedad, ya han transcurrido muchos años y no hay señales en la actualidad que las cosas tomen otro rumbo, que se encauce el magisterio michoacano por lo que el Congreso de la Unión ha marcado en la reforma constitucional confirmada por la mayoría de las legislaturas del país.
La historia en Michoacán es la misma. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación se rebeló ante las nuevas medidas. El dirigente Juan José Ortega aseguró que no pararán sus acciones y que “aún con los descuentos, están en condiciones de mantener la jornada de lucha”.
Al hilo de esa trayectoria, anunció el dirigente que después del 15 de marzo van a definir la fecha de un paro indefinido.
Pese a que la educación es el sumo valor de una sociedad que no se resigna a quedarse en el atraso, la grandeza de miras de los dirigentes magisteriales brilla por su ausencia, y no es un reproche, es una definición de hechos.
Michoacán está necesitado de una clave para su futuro, la revaluación del proceso enseñanza-aprendizaje. En lugar de eso, la educación está abandonada por las razones conocidas.
La vida plena de la educación está determinada por los hábitos, por la constancia, por la permanencia en las aulas, por la asistencia puntual. La educación es una corriente de un río, no son pequeños vasos de agua para que de vez en cuando abreven los niños de Michoacán.
Esa es la confusión que domina el tema pedagógico local. Lo que debe hacerse para que haya una buena siembra de conocimientos básicos, es cumplir con el calendario escolar. Y ahora con las bases de la reforma constitucional 2013.
La educación debe afirmar en la niñez los valores fundamentales de una convivencia armónica en una sociedad informada, educada y con miras en el futuro. Pero los niños en Michoacán viven una gran desigualdad social. Los que tienen padres que les puedan pagar una educación privada están en una posición de privilegio; y los pobres que deben ser educados por los maestros de la CNTE, están en un plano inferior de saberes.
En lugar de consagrarse a sus deberes fundamentales, el camino que hoy siguen los maestros democráticos es político. Y ésta no es una expresión retórica, la marcha de este lunes en el centro de Morelia es una prueba cabal de que la maquinaria de los maestros democráticos es sindical. Que no distribuyen sus tiempos en forma equitativa para cumplir con sus obligaciones y hacer valer sus derechos laborales. Tan es así que allí viene un paro. Les sobra pasión sindical y les falta más preocupación por el futuro de los niños. Semejante confusión es una injusticia.
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Publicadas: Editoria
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