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CONTRA QUIÉN APUNTAR LA ARTILLERIA

12 de enero, 2014

admin/La Voz de Michoacán

Diálogo

Mateo Calvillo Paz

  ¿Entiendes lo que está pasando con la situación de la seguridad en Michoacán, con la acción de las policías, el ejército, la marina, las guardias comunitarias? Estamos en un pasaje de caos y tinieblas. Urge que veamos con claridad, guiados por los que elegimos para llevarnos a un pasaje de claridad y serenidad.

 

El secretario de gobernación Osorio Chong afirma que las guardias de autodefensa no tienen que ver con el crimen organizado. Por lo contrario, las autoridades estatales planean atacar a las guardias de autodefensa. ¿Tú, qué opinión tienes?

 

Para hacer una luz en medio del caos oscuro, para encontrar el hilo en la maraña debemos tener bien clara la visión de hombre y los grandes principios y valores inherentes a la persona humana.

Finalmente es lo que guía una gestión gubernamental y la posición que adoptan los ciudadanos. Es fundamental si queremos encontrar la salida tan urgente como anhelada.

Hay un primer sistema de valores trascendentes, inmutables que fijó en lo esencial del ser humano, su Hacedor. En términos bárbaros, es el instructivo del hombre. Tiene soportes inconmovibles como columnas de roca: la dignidad de la persona humana, su derecho a la libertad y al respeto, los grandes valores de justicia, amor….

Hay un segundo sistema de valores, que el hombre inventa en su pretensión de autosuficiencia, ignorando el sistema de valores basado en la naturaleza del ser humano y en la revelación de su Hacedor.

Tiene sus valores que privilegia como importantes: la eficacia en la producción de bienes, los grandes dividendos, la abundancia de bienes de consumo, la fama y el aplauso, el capital político que genera capital monetario, el poder como suprema desde donde se alcanzan todos los valores materiales, todo el dinero y propiedades.

El segundo sistema, basado en muchos antivalores, hace la guerra al primero, lo considera derrumbado, superado, retrógrada, anticuado. En muchos casos se impone por sus líderes pragmáticos, que se guían por la conveniencia, sin una visión a largo plazo, trascendente.

Cada sistema se concreta en sus propias políticas y estrategias, muy diferentes del uno al otro sistema.

No se pueden implementar políticas y actividades para preservar las cuotas de poder, como sucede en el segundo sistema, con la intención primera de protegerse y proteger a su grupo. Esta actitud determina la salida, no necesariamente la solución, que se da a los grandes problemas de la familia  humana en el Estado.

 

Hay que implementar estrategias, desde una concepción filosófica y teológica sana del hombre, es el motor secreto que impulsa la gestión social pues de cada acción hay sistema de ideas. Hay que servir al hombre en la dignidad de su persona, buscando sus grandes valores, implementando sus grandes principios.

 

Así, hay que valorar, con verdad, sin posiciones ideológicas ni partidistas,  la situación de los pueblos que sufren la violencia del Crimen organizado para entender lo que pasa con ellos cuando organizan su autodefensa. Porque están oprimidos, privados de su dignidad, de la de sus esposas e hijas, cuando se está al filo de la navaja, en la mira de los cuernos de chivo y no hay quien haga valer su derecho a la vida, la libertad, el trabajo, la libre circulación, cuando han visto morir a sus seres queridos, cuando no tienen acceso a los bienes indispensables para vivir, como son el alimento y el trabajo.

 

No podemos tolerar, como ciudadanos sabios, que nuestros hermanos vivan envilecidos, pisoteados en su dignidad y en sus aspiraciones a una vida digna y tranquila.

La cosmovisión de la cultura mexicana, heredera del  pensamiento occidental y del indígena, ofrece una concepción más pura luminosa y bella del ser humano. Es la criatura más valiosa de la creación, más valiosa que los sueldos estratosféricos y las fortunas de miles de millones de dólares. Su precio está por encima de todos los precios de los bienes de la tierra porque es hijo del altísimo.

Si no podemos tolerar ver humillados a las personas que tienen fuero y están investidos de poderes humanos, mucho menos podemos soportar la humillación de los hijos del Dios altísimo. Los asesinados que salen en las noticias no son un número, cada hombre muerto es un hijo de Dios. No podemos acostumbrarnos a tanta perversión, a tan vil y vergonzosa violación de la dignidad humana y divina.

 

¿Con estas premisas, qué delito cometen según la justicia universal los pueblos sometidos a violaciones, pillaje, cutoas y muerte cuando no sienten ningún amparo ni protección? ¿Antes de atacarlas, no conviene primero escuchar sus gemidos y dolor? ¿No conviene revisar sanamente la efectividad de las fuerzas del orden, si cumplen su tarea?

No se puede añadir crímenes al crimen. Si queremos salir de esta espiral y laberinto de violencia necesitamos tomar el camino seguro que es el de la dignidad humana, el derecho tutelado por la ley aplicada con justicia.

El hombre fue creado por su Creador un creador amoroso y sabio, como profesan quienes tienen fe, para vivir con dignidad, en el respeto, en la paz que es seguridad nacida de la justicia.

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