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¿Cómo saber quién es delincuente?

3 de marzo, 2014

admin/La Voz de Michoacán

Sara Sefchovich

Todos los días el gobierno o los medios acusan a alguien de haber estado con, junto a, cerca de, un narcotraficante o delincuente y de allí se infiere que el acusado también lo es. Si sentado en un avión o en el salón de belleza conversaste con alguien, si fuiste a una fiesta y te echaste un solo con la cantante del grupo musical que la amenizaba y cualquiera de esas personas resulta ser la hija o novia o hermana, el amigo o vecino o cuñado de uno, ya te amolaste, pues entonces eres también culpable. Si entraste a la iglesia a rezar y esa la construyó el zeta, quiere decir que sabías. Si en la playa te alojaste en un hotel del tío de alguien que lava dinero, quiere decir que también estás cometiendo el ilícito.

Pero, ¿cómo saber quién es delincuente? Anabel Hernández Ochoa dice que sí tienen un perfil reconocible: joyas, armas, botas, camionetas, exhibición de la riqueza.

Por mi parte no lo creo. Un señor muy elegante y amable que rentó un departamento en el edificio de enfrente, resultó ser un peligroso delincuente y nadie lo imaginaba hasta que un día vinieron por él. Una señora que quiso comprarle la casa de sus padres fallecidos a una conocida, resultó acusada de lavado de dinero.

Uno como ciudadano no tiene forma de saber quién es esa persona que le va a comprar o a vender el auto, a rentar el local o el departamento, a sentarse a su lado en la fiesta. Y sin embargo, si eso sucede, puede perder su propiedad, su chamba, su credibilidad.

Cuando se acusó al comisionado en Michoacán Alfredo Castillo, de haberse reunido con un narco (por cierto, un señor igual a los que estaban ahí, según fotos y televisión) el periodista Juan Pablo Becerra Acosta le recomendó que en adelante tuviera cuidado, que “pida toda la información a la PGR y a los grupos de inteligencia del Ejército y de la Policía Federal.”

Más allá de preguntarme si de verdad en esas instituciones saben todo de los delincuentes, quiénes son, dónde están, qué han hecho y hasta tienen su foto ¿por qué no los atrapan? Me pregunto: ¿dónde investiga un ciudadano común quién es cada persona con la que va a tener trato? Y suponiendo que cada ciudadano quisiera hacer ese trabajo y que las instituciones tuvieran esa información, ¿acaso alguna de esas instancias le va a dar la que pide?

Eso es imposible humanamente, institucionalmente, burocráticamente. Entonces ¿cómo hacerle para saber que el departamento que quiere rentar no se lo va a dar a un delincuente o la casa que quiere comprar no es de uno que está lavando dinero o que la va a usar para otra cosa que no es vivienda? ¿Cómo sabe un ciudadano todas esas cosas? Como bien dijo el comisionado, los delincuentes no llevan uniforme ni letrero y podríamos agregar que ni avisan cuando van a transarnos.

Y tan no lo llevan y tan no nos avisan, que en el propio gobierno se confunden: ¿Cuántos años requirieron para acusar de lavado de dinero a un empresario con apellido famoso, dueño de una línea aérea? ¿Cuánto tiempo para darse cuenta de que la dirigente de una ONG que fue al Senado a hablar contra la trata era una madame que explotaba mujeres?

Si a ellos, que se supone tienen acceso a la mejor información les sucede que los engañan ¿por qué echarle la culpa a cualquiera de nosotros como si fuéramos responsables de eso, como si tuviéramos manera de saber quién es el otro con el que hablamos o negociamos? ¿Cómo podía saber la señora que pasó 5 años en la cárcel por haber pagado en la papelería con un billete de cien pesos, que era falso?

Y sin embargo, nos culpan, nos afectan, nos impiden vivir: no podemos hacer un cheque por más de 5 mil pesos, ni transacciones en efectivo, nos amenazan constantemente y debemos perder horas y horas demostrándole al ineficiente SAT que somos honorables.

sarasef@prodigy.net.mx  www.sarasefchovich.com

 

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