Siempre los más pobres
Daniel García Ibarra
“El hilo se rompe por lo mas delgado.”
Refrán popular
En el reciente acontecimiento calificado como de indescriptible catástrofe causado por las intensas lluvias en el oriente de Michoacán a principios del mes de febrero de este año, solamente quienes lo padecieron pueden tratar de explicar lo funesto que fue; y solamente los mas pobres podrán decirnos lo que sienten con la pérdida total de sus pertenecías, si es que algo tenían. Las demás personas, aunque testigos oculares nunca tendrán palabras exactas para detallar la magnitud del suceso. Con todo, si hay testimonios presénciales de quiénes durante los primeros días del desastre nos hablan de situaciones que hicieron más grave lo acontecido.
La mayoría de los afectados buscaban con ansiedad obtener la ayuda a sus necesidades más apremiantes. En ese estado desesperado hubo gente que sin importarle el sufrimiento ajeno se procuró así misma hasta llegar a la acción de arrebatarse las provisiones. Otras, los menos urgidos de ayuda, o que nada habían perdido aprovecharon la oportunidad de hacerse de elementos alimenticios y de otras cosas como ropa, etc. “Algunas personas, que sin tener necesidad, se acercaron a los lugares donde estaba dispuesta la ayuda, ahí escogieron a su antojo lo que querían; y lo que no, era arrojado al lodo”. Tal información fue obtenida de fuentes dignas de reconocido crédito. Según los medios de comunicación, se tenían quejas en cuanto a que la ayuda no estaba llegando a donde realmente la requerían. Como sucede en estos aconteceres, siempre los más pobres son los quienes menos reciben pronto auxilio.
Para completar el cuadro de un pueblo que clama la ayuda por justicia, no por limosna, la caravana de damnificados provenientes de esa región que intentaba llegar a la Casa de gobierno estatal para exponer su situación al ejecutivo, fue obstaculizada por las fuerzas policiales. De esta manera se impidió a los afectados que su voz fuera escuchada por las autoridades. Aquí surgen interrogantes: ¿Los que venían en la marcha eran realmente personas que habían sufrido la tragedia o eran individuos que aprovecharon la ocasión con otros fines? Es algo que se pone en tela de duda a reserva de conocer la realidad. ¿Quiénes ordenaron detener el paso a la caravana? De no haber sido esta la razón para la intervención de las fuerzas públicas, ¿Cuál era el delito que cometieron los lugareños al venir y exponer su situación? Si el gobierno no quería recibirlos en la capital del estado, ¿Comisionó a sus representantes para escuchar a los afectados?, Como quiera que sea se privó a los gobernados de poder expresarse, con ello se negó la libertad de hacerlo.
Para abundar un poco más en el problema de las víctimas del percance de la naturaleza, la prometida y esperada ayuda gubernamental, el fondo de ayuda para desastres naturales (FONDEN), por medio de su titular, C. Rubén Hofliger Topete, declaró que su Dependencia no dará recursos para ayudar a la reubicación de casas que estuvieron edificadas en zonas no permitidas. Nuevamente aquí las interrogantes ¿Y las viviendas pobres de los más pobres, a dónde irán a levantarse; nuevamente a zonas de alto riesgo, o tendrán que recurrir al paracaidismo? Pobres de los más pobres que no les quedan otros recursos que hacer su hogar en cualquier lugar de la tierra, y tener por techo al cielo abierto.
Lo que resta es la esperanza a que el gobierno estatal tome como suya la causa de los más necesitados, acción que hasta ahora parece que así es, y gestione ante las autoridades federales los apoyos financieros; y así poder responder a quiénes están clamando por la ayuda necesaria y así vivir de una manera digna y sin el temor de volver a sufrir lo que hoy están padeciendo..
La Voz de Michoacán