Crisis del voto
Editorial
Se acabaron las campañas políticas, ayer fue el último día. A partir de hoy los candidatos y partidos políticos están legalmente impedidos para hacer cualquier acto de proselitismo. No se deben dejar ver los candidatos en forma pública. Los ciudadanos desde hoy están descansando de las descargas de spots en los medios electrónicos de comunicación. Sin embargo, la crisis del voto es una realidad. Como en ninguna otra elección se había levantado un movimiento con un objetivo claro: medir la distancia que existe entre la sociedad y los políticos. Del tamaño de la brecha que resulte de las elecciones del próximo domingo será la crisis del sufragio.
Claro que estamos en una elección intermedia en la que la participación ciudadana no es la misma que cuando concurre la presidencial, pero ahora ha cobrado una relevancia sin precedentes por el llamado voto nulo. Recordemos que en la elección de 1997 hubo 844 mil votos nulos; en 2000 se registraron 862 mil; en 2003 hubo 896 mil, y en 2006 creció a un millón 33 mil votos nulos. Esa variación tiene su propia lectura, pero lo que ahora se espera es que se rompa el techo de votos nulos, que la línea de crecimiento sea mayor que en otras ocasiones.
En el análisis de este fenómeno, el voto nulo, también conviene tener a la vista las cifras en participación ciudadana: en 1997 fue de 29 millones de votos; en 2000, 37 millones; en 2003, fueron 26 millones, y en la elección presidencial 2006 votaron 41 millones.
Por su parte el consejero presidente nacional del Instituto Federal Electoral, Leonardo Valdés Zurita, afirmó que emitir el voto en blanco o anularlo en los comicios del 5 de julio, es automarginarse de la decisión de elegir por la vía del sufragio efectivo a los diputados que conformarán la próxima legislatura de la Cámara Baja. En tanto, consejeros electorales descartaron a Michoacán como “foco rojo” durante los comicios del próximo domingo, ello por los acontecimientos sabidos.
Aunque tiene razón el consejero presidente, quienes no crucen uno de los colores partidistas en las boletas quedarán al margen de la elección de los 500 diputados. Sin embargo, los promotores de ese voto dicen que eso los tiene sin cuidado, que propugnan por otros objetivos.
Lo que se ha creado es un escenario de incertidumbre política. Con unos cuantos votos es cierto que serán electos los diputados, pero el impacto de la crisis del voto es lo que hay que valorar y medir. Si los políticos se hacen de oídos sordos de ese fenómeno, se ahondará la crisis, con otras consecuencias.
En este reducido tiempo que queda, lo que hay que hacer como sociedad, con excepción de los partidos y candidatos, es arrimarle el hombro al IFE para estimular la participación ciudadana. Conducir el proceso electoral ha sido accidentado para el IFE, se le atravesó el movimiento de voto nulo, por lo que será prueba de fuego para muchos, el porcentaje de ciudadanos que ejerzan el voto efectivo y el de los de voto nulo. La moneda gira y el lunes conoceremos el contorno de ambas caras.
La Voz de Michoacán