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Columna: ¿Por qué no debatir? Novedad o cliché

7 de mayo, 2014

admin/La Voz de Michoacán

Emiliano Pedraza

La última pregunta formulada por el cineasta Alfonso Cuarón en un desplegado publicado en esta semana, en el que el realizador pide al Ejecutivo Federal organizar tres debates, transmitidos por televisión, sobre el contenido de la reforma energética, ha sido visto por algunos como una novedad dado que su opinión ha cobrado un gran peso a nivel nacional e internacional. Para otros, este planteamiento resulta un lugar común, una idea demasiado repetida y formulada.

En lo particular celebro que este planteamiento, novedad o cliché, haya despertado la curiosidad y el interés de muchos ciudadanos. Es cierto que en el procedimiento legislativo, el cual encuentra su fundamento en los artículos 71 y 72 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como en diversas normas de la Ley Orgánica del Congreso y su Reglamento, participan el Ejecutivo Federal y el Congreso de la Unión conformado por las Cámaras de Diputados y Senadores, y dicho procedimiento es un instrumento fundamental para generar el debate entre las fuerzas políticas y la construcción de consensos.

Sin embargo, la reflexión como un ejercicio democrático que hace la sociedad en su conjunto debe ir más allá. Las oportunidades que ofrece la reforma energética deben ser analizadas con seriedad desde el punto de vista del Estado Mexicano, del sector productivo y del sector social. Debemos superar tabúes y liberarnos de ataduras a modelos que hoy están fuera de contexto, sí es queremos cambiar el paradigma de una industria energética que en este momento no es eficiente.

Esta reflexión debe identificar los beneficios y desventajas de una legislación secundaria que se propone para dar vida a una Reforma Constitucional que ya se llevó a cabo y que tuvo su propio debate. Nos hemos dado cuenta que nuestro país no puede vivir de diagnósticos, pero tampoco de debates estériles. Las conclusiones de todo debate deben llevarnos a construir instrumentos que generen desarrollo y promuevan la mejora en los estándares de vida y no, por el contrario, a discusiones interminables que no llevan a ningún lado.

El Gobierno Federal presentó al Congreso el pasado 30 de abril, un paquete de iniciativas de nuevas leyes y reformas a leyes existentes como parte de la reforma en materia energética. El paquete está agrupado en nueve bloques e incluye ocho nuevas leyes y modificaciones a doce. Las nuevas leyes propuestas son: 1. Ley de Petróleos Mexicanos; 2. Ley de la Comisión Federal de Electricidad; 3. Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos; 4. Ley de Hidrocarburos; 5. Ley del Fondo Mexicano del Petróleo; 6. Ley de Energía Geotérmica; 7. Ley de los Órganos Reguladores Coordinados, 8. Ley de la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente y 9. Ley de la Industria Eléctrica.

Por comentar una de las más importantes, desde el punto de vista del desarrollo que implicaría para el país, la iniciativa de Ley de la Industria Eléctrica presentada por el Ejecutivo Federal ofrece, en generación y comercialización, garantizar condiciones de competencia y libre concurrencia para todos los generadores de electricidad; promover inversiones en energías limpias y acelerar el retiro de plantas obsoletas para disminuir los costos de producción; asegurar que CFE  compita en igualdad de circunstancias.

En cuanto a transmisión y distribución, la iniciativa prevé que las redes de transmisión y distribución queden en manos del Estado, que se garantice a todos los participantes un acceso abierto a las redes eléctricas; que CFE pueda contratar a particulares para ampliar, modernizar, financiar y operar los proyectos de transmisión, así como para modernizar las zonas de distribución y reducir con ello pérdidas. Asimismo, la iniciativa contempla la clasificación de los usuarios, donde los usuarios calificados podrán participar directamente en un mercado mayorista de energía eléctrica, mientras que los usuarios de suministro básico serán atendidos por la CFE, quien deberá adquirir la energía a través de subastas para garantizar los menores costos de energía para los usuarios.

Asimismo, el proyecto de Ley considera que CFE provea el suministro básico, bajo tarifas reguladas; que los grandes usuarios puedan comprar su energía a suministradores de servicios calificados o directamente en un mercado eléctrico mayorista, que los suministradores de servicios calificados puedan ofrecer precios y servicios innovadores, y competir entre sí por clientes, y que otros comercializadores puedan comprar y vender energía en el mercado eléctrico mayorista.

La iniciativa también platea crear un esquema de obligaciones para los usuarios calificados y las empresas de suministro eléctrico para la adquisición de certificados de energías limpias. Las metas de energías limpias serían obligatorias para los participantes del mercado eléctrico y el mecanismo de certificados permitiría que las diferentes tecnologías y ubicaciones de energías limpias compitan entre sí para cumplir las metas a menor costo. Los generadores con fuentes limpias se podrán interconectar, expone la iniciativa, sin demoras y sobrecostos y la planeación considerará la infraestructura necesaria para evacuar energía en las zonas de alto potencial renovable.

Ahora bien, el debate o reflexión que como País llevemos a cabo, sobre esta iniciativa de Ley, nos debe ayudar responder las siguientes preguntas: ¿esta Reforma fortalecerá la competitividad en la actividad de generación, acelerará la expansión de las redes de transmisión, mejorará la calidad de suministro en la distribución y ofrecerá al consumidor final una mayor gama de oportunidades para satisfacer su consumo, a precios más competitivos?

En el mismo sentido, debemos preguntarnos ¿la Reforma impulsará el aprovechamiento de gas natural en la generación  de energía eléctrica a través de la expansión y fortalecimiento de la red de gasoductos, se impulsará la consecución de los objetivos de participación de tecnologías no fósiles en la matriz energética? ¿Este nuevo paradigma brindará la oportunidad al sector privado de participar de una manera más activa en el sector eléctrico, tanto desde el punto de vista de inversiones en las actividades de generación, transmisión y distribución, como en el aprovechamiento de las oportunidades que un marco más competitivo ofrezca a los usuarios de energía eléctrica?

Así pues, esta reflexión que se realice sobre el sector eléctrico y las que se hagan sobre el sector hidrocarburos, debe ayudarnos a identificar los elementos clave del contexto actual de cada actividad de la industria energética, lo que la Reforma establece para ésta y sus potenciales implicaciones. Busquemos que la Reforma se dé en los términos y condiciones más convenientes para el país, pero que se dé.

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