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Columna: Peña Nieto ganó en el PAN

21 de mayo, 2014

admin/La Voz de Michoacán

Ricardo Alemán

Itinerario Político

No, no es maniqueo decir que uno de los principales ganadores de la contienda por la presidencia del PAN fue Enrique Peña Nieto; más allá de que la victoria le correspondió a Gustavo Madero. ¿Y por qué ganó Peña Nieto en el PAN?

Porque la verdadera batalla entre Gustavo Madero y Ernesto Cordero no era por un nuevo PAN, tampoco por rescatar la imagen del partido y menos por preservar los principios que sembró el mítico Gómez Morín, fundador al que hoy muchos citan de dientes para afuera, sin siquiera haberlo leído. No, en realidad el trasfondo de la batalla era por ganar la interlocución con el gobierno que encabeza Peña Nieto.

Y es que luego que el PRD construyó la idea original del llamado Pacto por México y luego que el electo Enrique Peña Nieto aceptó caminar en dirección a ese acuerdo, el PAN de Gustavo Madero se sacó la lotería al ser invitado y al aceptar sin chistar ser parte del Pacto. En ese momento —cuando Madero aceptó ser el interlocutor del gobierno de Enrique Peña en el Pacto—, en realidad el derrotado jefe nacional del PAN se convirtió en “el burro que tocó la flauta”.

Y a la vuelta de los meses, y visto el éxito y los beneficios políticos que arrojó el Pacto, entre los liderazgos del PAN, como entre los del PRD, se desató el celo por ser parte de codiciado tonel de rica miel. En el PAN Cordero buscó convertirse en interlocutor, pretendió poner su marca y troquelar su sello en las reformas, en tanto que en el PRD Marcelo Ebrard hizo todo lo posible por apoderarse de la dirigencia de los amarillos para jugar el juego de los acuerdos y las negociaciones con el PRI de Peña Nieto.

Sin embargo, al final de cuentas Peña Nieto ganó tanto en el PAN como en el PRD. ¿Por qué? Porque sigue al frente del PAN el equipo de Gustavo Madero, mientras que se mantiene al frente del PRD el grupo de Los Chuchos. Las dos organizaciones puntales del Pacto. Dicho de otro modo, resulta que existen garantías mínimas para que sean aprobadas las leyes secundarias pendientes; de telecomunicaciones y de energía. Y claro, se abre el espacio para nuevos acuerdos político-electorales.

Por lo pronto, el PAN deberá procesar la dolorosa “operación cicatriz”. ¿Y eso qué es? Es el trabajo político posterior a la batalla. Es decir, que se retiran los muertos y heridos y se abre un espacio a la negociación. Y ese tiempo ya está en marcha y la mejor señal es que Cordero declaró la noche del domingo que no impugnará la elección, a pesar de las evidentes irregularidades.

Por eso la pregunta. ¿Y qué negoció Cordero? ¿A cambio de qué avaló la victoria de Madero? ¿Pidió las cabezas de los líderes parlamentarios? ¿Pidió posiciones en el CEN del PAN? ¿Salvoconducto para los panistas de casino? ¿Una diputación para Margarita Zavala? ¿La coordinación de los diputados panistas en 2015? ¿Candidaturas a gobiernos y capitales estatales? ¿El control de la bancada azul en la ALDF? Si el amor es caro, el amor político es más caro.

Lo curioso, sin embargo, es que si bien Madero ganó —como lo pronosticamos desde el 19 de enero pasado—, en seis de los ocho estados que concentran el 80% de la militancia azul del país —Nuevo León, Jalisco, Puebla, Distrito Federal, Veracruz y México—, también es cierto que Madero perdió estrepitosamente las plazas de sus principales colaboradores. Madero fue derrotado en San Miguel de Allende —junto con todo Guanajuato—, en Querétaro y en Colima. ¿Y eso qué tiene que ver?

Casi nada, que son muchos los sacrificables en el equipo de Madero. Es decir, que existen muchas cabezas que pueden rodar y se pueden entregar de trofeos para quemar incienso y calmar la furia de los corderistas agraviados. Y entre los sacrificables están el líder de los diputados federales, Luis Alberto Villarreal, oriundo de San Miguel de Allende; el líder de los senadores, Jorge Luis Preciado, originario de Colima, y el segundo en la fórmula de Madero, el mal llamado “niño maravilla”, Ricardo Anaya, de Querétaro.

¿Y por qué los hombres fuertes de Madero fueron derrotados en sus plazas?

Porque en sus lugares de origen sí los conocen y los militantes tienen una mala o muy mala imagen de Villarreal, de Preciado y de Anaya. Y en no pocos casos se les acusa de corrupción, malos manejos, “moches” y de transas en casinos. Lo cierto es que la derrota de “los hombres del presidente” del PAN, es la mejor evidencia de que la militancia azul no es fácilmente manipulable, a pesar de que los corderistas hoy gritan que los militantes azules se dejaron corromper. Al tiempo.

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