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Columna: Luis Donaldo

26 de marzo, 2014

admin/La Voz de Michoacán

José Juan Marín González

En estos días, cuando se ha cumplido el vigésimo aniversario de la muerte de Luis Donaldo Colosio, que ocurrió el 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, Tijuana, se hace necesario revisar si su pensamiento y su estilo político tienen alguna vigencia en el México del siglo XXI.

En este sentido, con independencia del móvil que haya tenido el autor del magnicidio y al margen de las responsabilidades que se pudieran atribuir al poder político por haber despertado lo que años antes Jesús Reyes Heroles había denominado el “México bronco”, tanto en vida como en muerte Colosio se convirtió en un referente central para entender a México y, dentro de él, al partido que hereda y refresca en su interior la savia histórica y el temple cultural de nuestro país.

El hombre democrático que fue Luis Donaldo Colosio, es en realidad un personaje de avanzada y progresista en materia ideológica; un liberal que creyó posible y necesario el desarrollo económico justo y compartido para todos; un político que vio a tiempo la necesidad de fortalecer el sistema político mediante la construcción de ciudadanía y, en suma, un hombre que sintió el deber de darle a su proyecto político los nutrientes básicos de la intemperie ciudadana y civil.

Tal vez por ello,desde su vida y desde su muerte, Luis Donaldo Colosio fue y es la expresión más limpia y elaborada de la cultura priísta de hoy, no sólo por su gran sensibilidad social y su apertura al entendimiento claro de los problemas, sino por su disposición al diálogo, por su vocación nacionalista y porque vio en el ejercicio de la política una fórmula privilegiada para la redención social.

Hoy, cuando por distintas razones,la vida pública enfrenta una singular crisis de liderazgos; cuando en todo el país –por diferentes motivos- puede verse y sentirse la mueca del desencanto económico y social; y cuando partedel entorno que nos rodea parece una expresióndel desierto de la desesperanza, se vuelve necesario que figuras como la de Luis Donaldo Colosio, más allá de su filiación ideológica y su pensamiento político, sea transformada en la reserva moral, el referente de sencillez y el faro de orientación del México del siglo XXI.

Una preocupación esencial en el ideario de Luis Donaldo Colosio, fue buscar la forma de moderar la opulencia y la pobreza en el seno de nuestra sociedad, no sólo para inhibir tentaciones de desestabilización y ruptura, sino para alejar cualquier peligro de desintegración de nuestro sistema político.

Desde hace años, nuestro país parece buscar una plataforma de despegue y una ruta segura hacia su propia grandeza, pero le han impedido construirla o encontrarla los retos y problemas de cada coyuntura en la vida de la nación. Una respuesta a esa búsqueda podrían ser el ideario y el estilo político de Luis Donaldo Colosio, sobre todo porque buscó trastocar el divorcio entre sociedad y gobierno en otra cosa: en subordinación de todo el espectro político a una agenda social que tendría que irse construyendo de abajo hacia arriba. Y eso, sin duda, abriría posibilidades insospechadas de legitimación cotidiana a los distintos órganos de gobierno.

 

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