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Columna: La era de lo intenso

3 de abril, 2014

admin/La Voz de Michoacán

A PROPÓSITO DE…

Martha Revuelta Morales S.

Hoy día para expresarse sobre un sabor, una emoción, un olor, también respecto características de las cosas y actitudes de las personas, pareciese que ya no es suficiente calificarlo de un modo sencillo, como agradable, desagradable, positivo o negativo, sino que se acude a procedimientos gramaticales que denoten mayor intensidad a través del uso de prefijos y sufijos o de procedimientos sintácticos como adverbios o repetición de palabras por yuxtaposición o coordinación.

Hiper, macro, mega, archi, súper, ultra, ísimo, infra, re o sobre, son algunos de los términos empleados, tanto por jóvenes, niños como adultos, para expresar que un suceso, una manera de ser, un objeto o peculiaridad, se sitúa más allá del margen convencional; es decir, en el extremo de la preeminencia o superioridad o, también en su índice inferior.

Hipermodernidad, macrofiesta, megadelicioso, archiconocido, supervitaminado, ultrarrápido, padrísimo, infravalorado, sobrehumano. Pareciera pues que en la actualidad no se acepta algo que no sea intenso, sobrado, abundante; o, al menos, eso es lo que trata de indicar nuestro lenguaje, que como sabemos, es el resultado de lo que consideramos o pensamos.

Todo es hiper en una sociedad que se encuentra basada en el mercado, la técnica y el individuo, que exige más y mayor rapidez a costa de la profundidad y el sentido.

De ahí que también se acuñe el término “hiperindivualidad” para referirse a aquella característica de las personas de ser más abiertos pero también más influenciables, más críticos y a la vez más superficiales, más escépticos pero también menos profundos.

Que alguien sea, por ejemplo, “buena onda” actualmente ya no es referente de sencillez, naturalidad, solidaridad, etcétera; para transmitir esa idea es calificado como “archibuena onda, súper buena onda, ultra buena onda o, mega buena onda”. Igual con lo calificado como inteligente, tonto, bonito, feo, caro, barato, fino, vulgar, en fin.

No obstante, en ningún momento tan evidente como ahora, nuestra sociedad está desprovista de contenidos profundos, todo es superficial, la cultura del consumo y del instante campean; de ahí que las palabras que indican extremos, quizá estén más vacías que cuando nos expresábamos con parámetros convencionales.

Dicho lo anterior, recordemos algunos significados de estos términos:

“Mega” expresa lo grande, amplificado o unidad de medida (un millón de veces). “Archi” preeminencia, superioridad o muy. “Súper” encima de, preeminencia, excelencia, grado sumo o exceso. “Hiper” superioridad o exceso. “Macro” grande. “Re” intensificación, repetición o resistencia. “Sobre” intensificación, adición.

“Plus ultra” (“más allá”) es un lema latino. Fue Carlos I de España (también conocido como Carlos V del Sacro Imperio Romano), quien lo utilizó como su lema personal, expresando el dinamismo del nuevo imperio cosmopolita. Este lema se utilizó para animar a desafiar y olvidar la antigua advertencia a los navegadores de que había un lugar donde se terminaba el mundo –según la mitología romana, Hércules puso dos pilares en el Estrecho de Gibraltar, como señal de que ahí era la última frontera que podía alcanzarse-.

Era el “Non Terrae Plus Ultra” (No existe tierra mas allá), pero este lema perdió su poder simbólico a raíz de que Cristóbal Colón llegara a las Indias Occidentales cruzando el océano Atlántico en 1492. Desde entonces, éste ha sido el lema nacional de España. En el actual escudo constitucional, el lema viene escrito alrededor de las dos columnas de Hércules.

“Plus Ultra” lleva por nombre el hidroavión de la Aeronáutica Militar Española que realizó, por primera vez en la historia, un vuelo entre Europa y América. Se elevó por primera vez el 22 de enero de 1926 frente a La Rábida, en Palos de la Frontera (Huelva).

Por “plus” que significa ‘más’, se entiende la gratificación o sobresueldo que suele darse a la tropa en campaña y en otras circunstancias que son extraordinarias; también, adehala suplementaria u ocasional.

Por “ultra” se entiende la ideología de extrema derecha o bien, que radicaliza sus opiniones.

“Non plus ultra” no es hoy, como antaño, una inscripción que indica: no hay camino más allá de este punto; se utiliza, según el diccionario panhispánico de dudas, para la cosa que ha alcanzado la máxima perfección.

Qué paradoja, mucha precaución en la antigüedad con traspasar ciertos límites, porque era posible que no hubiese más allá, corriendo el riesgo de naufragar en la búsqueda; y actualmente, mucho riesgo también, porque con el uso de algunas palabras puede creerse que se alcanza la máxima perfección, sin ser ello cierto.

Quizá valga la pena considerar hasta dónde son positivos o constructivos los extremos de preeminencia o inferioridad que utilizamos en nuestro lenguaje, porque es posible que de tanto usarlos, nuestro lenguaje se vaya convirtiendo en un amasijo de inexactitudes que ningún prefijo o sufijo sea capaz de contenerlo.

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