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Columna: La banda de los cuatro

24 de marzo, 2014

admin/La Voz de Michoacán

Ricardo Alemán

Itinerario Político

Todos gritan, a los cuatro vientos, que son orgullosos gobernadores surgidos de la llamada “izquierda mexicana”. Los cuatro hablan y se comportan como si entendieran qué es la izquierda, a pesar de que tres tienen una larga militancia en el PRI y el cuarto surgió de los “partidos paraestatales”.

Sin embargo, lo que no dicen es que sus gobiernos —Tabasco, Oaxaca, Morelos y Guerrero— comparten el cuestionable privilegio del mayor atraso educativo, pobreza y desigualidad, son los estados más inseguros, con los mayores índices de secuestro y extorsión, y sus jóvenes no tienen la menor expectativa.

Tampoco aceptan que por su deficiente desempeño en Tabasco, Oaxaca, Morelos y Guerrero se vive una peligrosa ingobernabilidad, producto de su impericia y porque en materia de inseguridad, violencia y crimen, no han hecho más que el ridículo. Y frente a esos fracasos se prenden los focos rojos rumbo al 2015.

Y la pregunta obliga. ¿Quién, en su sano juicio, votaría en 2015 por el PRD en Tabasco, Oaxaca, Morelos y Guerrero?

Nos referimos a los gobernadores Arturo Núñez, Gabino Cué, Graco Ramírez y Ángel Aguirre —de Tabasco, Oaxaca, Morelos y Guerrero, respectivamente—, a quienes ya no se moteja como Los Cuatro Fantásticos, sino como Los Perdidos. ¿Y por qué perdidos? Porque aparecen crisis estatales y escándalos en esas entidades y los gobernadores no aparecen por ningún lado. En la práctica nadie gobierna esas entidades. ¿Tienen dudas?

Del Edén, al infierno

En las próximas horas se cumplirán 10 días de la más severa crisis de ingobernabilidad que haya vivido Tabasco. Resulta que en protesta por la corrupción y condiciones indignas de trabajo, toda la policía estatal, agentes de tránsito, bomberos y otros servidores públicos mantienen un paro indefinido de actividades. La principal exigencia es la renuncia del corrupto secretario de Seguridad Pública, el general retirado Audomaro Martínez, impuesto en el cargo por Andrés Manuel López Obrador.

Con un salario de más de 200 mil pesos al mes —los policías no ganan más de 2 mil pesos—, Audomaro Martínez convirtió la SSP en negocio personal, mientras que a los policías se les mantiene en condiciones infrahumanas, con salarios ridículos, sin equipamiento y armas, ante una creciente criminalidad.

En Tabasco de nueva cuenta ha tenido que intervenir el gobierno federal para garantizar los mínimos de gobernabilidad —mediante el despliegue de policías federales, el Ejército y la Marina—, para asumir la seguridad. Todo ello mientras que el gobernador Arturo Núñez se niega a remover al director de Seguridad Pública. Insinúa que los policías son manipulados por fuerzas externas que buscan tirar a su gobierno.

No entiende el ex priísta y neoperredista que en su corta gestión, el suyo se encamina a uno de los peores gobiernos de Tabasco, al que debió salvar el gobierno federal en sus primeros días —debido a una crisis del sistema de salud pública estatal—, y que hace agua por todos lados. Y es que el escándalo por la huelga de policías es apenas la punta de la madeja.

En el fondo, a Tabasco lo consume una severa crisis de gobernabilidad que el “gobierno del cambio” no ha sido capaz de resolver. Por ejemplo, es un escándalo el abandono de las clínicas del sector salud y la negligencia médica en los hospitales. Una perla, la declaración del diputado local Francisco Castillo que reveló que en el Hospital Regional de Especialidades de la Mujer fallecieron 12 pacientes en 2013 debido a negligencia. Eso sin contar los partos en baños y salas de espera.

Pero el mayor escándalo es la corrupción denunciada en el DIF estatal. Según el diputado local del PT, Rogers Arias García, el DIF compró desayunos escolares por más de cien millones de pesos a la empresa “Gpo. Hnos. Juárez” —los juaritos—, sin licitación y sin control. ¿A quién le importa Tabasco? A nadie le importa. El PRD metido en el cambio de dirigencia, mientras que el gobierno federal resuelve los entuertos de Tabasco. ¿Hasta cuándo el gobierno federal? ¿Y Arturo Núñez? No le importa.

¿Dónde está Gabino?

En Oaxaca nadie sabe dónde está Gabino Cué, el gobernador que nunca está y nunca resuelve. El neoperredista, aliado principalísimo de AMLO y fervoroso priísta en tiempos del gobierno de Diódoro Carrasco, ya pactó con la CNTE que en Oaxaca no habrá reforma educativa y que seguirá al último en educación.

Aun así, la mafia CNTE sigue destruyendo la economía estatal y sus párvulos —los “aprendices de maestros” de la Normal—, han iniciado una destruccion masiva de la capital en demanda del pase automático para 800 plazas de “maestros”. Oaxaca está en llamas de nueva cuenta y sigue perdido el gobernador Gabino Cué. ¿A quién le importa Oaxaca? A nadie.

Morelos, el mago

En Morelos gobierna un mago llamado Graco Ramírez. ¿Por qué mago? Porque, hablantín profesional que es, prometió resolver la inseguridad en 18 meses y cuando llegó esa fecha respondió que hacía todo lo que podía, pero “no soy mago”. Hoy, por arte y magia de Graco, Morelos es la capital mundial del secuestro y El Mago dice que las marchas, movilizaciones y protestas que ha generado su deficiente gobierno —y los reclamos para que renuncie— son producto de una conspiracion.

Y sin más, El Mago se aventó la puntada de deslizar entre sus leales que el responsable de la “megamarcha” del 1 de abril —en la que la sociedad pedirá su renuncia— es el ex goberandor Jorge Carrillo Olea, priísta que hace casi dos décadas renunció luego de escándalos de inseguridad; escándalos que hoy serían pecata minuta. En carta pública, Carrillo Olea niega las acusaciones y le responde a El Mago: “su actitud perversa es una simple intención de trasladar responsabilidades. La repulsa social contra usted, que está presente en todo ámbito social del Estado, se la ha ganado día a día?” ¿A quién le importa Morelos? A nadie.

Guerrero, otra vez

Y a nadie le importa la ingobernabilidad de Guerrero y el daño que todos los días le causa a la economía estatal y nacional la mafia CNTE y su aliado, el gobernador Ángel Aguirre. ¿Hasta cuándo esos malos gobiernos de izquierda? Al tiempo.

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