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Columna. El asesinato de Colosio en las redes sociales

24 de marzo, 2014

admin/La Voz de Michoacán

Rafael G. Vargas Pasaye

Como bien dijo Álvaro Cueva en su artículo de ayer en Milenio Diario titulado “Colosio y la tv”, la forma de enterarnos en aquél momento sobre lo acontecido en el afamado barrio de Lomas Taurinas, en la cosmopolita fronteriza ciudad de Tijuana, fue a través de la televisión abierta.

La pregunta sin dejar de ser ociosa es válida: ¿Cómo sería hoy un acontecimiento de similares características, no tanto ya un asesinato, sino una de impacto nacional e internacional como lo fue el del 23 de marzo de hace 20 años? Sin lugar a dudas el primer canal en reportarlo ya sea como rumor o como hecho consumado sería internet, las redes sociales sobre todo, luego los portales de los medios de información, y de allí al micrófono de la radio y el estudio de televisión.

Hoy contamos con cadenas de noticias las 24 horas del día, cuyos contenidos se ven mucha veces complementaos si no es que guiados por lo que se dice, comenta o siguiere en las redes sociales. Las cuentas de Twitter oficiales de las diferentes dependencias e instituciones de gobierno se han vuelto un referente noticioso, mas no por ello se deben dejar de lado las otras actividades que enmarcan la labor periodística como lo son las conferencias de prensa, las entrevistas, y el cada vez más olvidado reportaje.

En el poco recomendable ejercicio del “hubiera”, seguramente hace veinte años esta herramienta tecnológica que ahora portamos en el teléfono celular hubiera sido el primer sitio donde tendríamos referencias de lo acontecido en Tijuana. Una avalancha de bites seguramente hubiera cobrado vida con declaraciones de todos los actores sociales, políticos, empresariales y demás.

De manera pronta y expedita hubieran cobrado forma mapas del lugar, datos referenciales del candidato y su familia, imágenes y fotos de sus eventos recientes, fragmentos de sus mensajes, infografías de todo tipo. Las herramientas de hoy en día facilitan eso y más. Quizá no hubiera sido necesario que Liébano Sáenz se subiera en un escritorio en el hospital para hacer el anuncio oficial. Obviamente se tendría garantizado el TT.

Quizá el punto medular junto con la inmediatez, la otra gran diferencia con el entorno de hace dos década es la censura y autocensura, que tiene que ver con el rigor periodístico, pero no todo en las redes son periodistas y qué bueno, los ciudadanos cada vez más tienen el poder de informar y formar con argumentos, aportar al debate con imágenes e ideas, de eso se trata, de la democratización de la información.

Muy seguramente antes de cualquier otra fuente, la fotografía o el video con el preciso momento del ataque lo hubiera tenido alguien que no pertenece formalmente a algún medio de comunicación ni institución de gobierno.

Hoy por eso cobra tanta relevancia junto con esta inmediatez y el rigor periodístico, la cuestión de la oportunidad. ¿Hubiéramos ganado como sociedad yendo y trayendo en redes sociales las imágenes de un asesinato como el de Colosio?, hoy en día circulan imágenes de violencia de todo tipo que no abonan en nada a la vida social ni democrática, pero forman parte de la diversidad.

Ya incluso las dependencias de seguridad pública han implementado oficinas especializadas para los delitos que se dan en internet y en las redes digitales. El hubiera cobra realidad, y hoy se tiene esa posibilidad, y la responsabilidad de la misma, que por supuesto en el colectivo se esconde y pocos se atreven a ejercer, parte de su misma dinámica. Dar una noticia de una magnitud que puede sacudir intereses tiene sus consecuencias.

El asesinato de Colosio en la era de las redes sociales hubiera sido distinto, diferente, con mayor impacto, mayor cercanía, y sin duda hubiera modificado el esquema y sus consecuencias desde el inicio. Las declaraciones de los cercanos, de su esposa, quizá allí hubieran cobrado luz, los medios las retomarían, los allegados a Mario Aburto, el asesino material, la opinión pública nacional e internacional ejercería otro tipo de presión.

Y por supuesto, no estaríamos exentos de esos que se quejan de todo, de los bots y trolls, de los que hubieran seguramente dicho que era mentira, parte de un complot o similar para levantar la campaña. En fin, el hubiera de las redes y sus participantes diversos.

 

rafaelvargaspasaye@gmail.com

@rvargaspasaye

Autor del libro “Apuntes de un consultor en campaña”

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