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Columna: Códigos de verdad de la niñez

29 de abril, 2014

admin/La Voz de Michoacán

José René Olivos Campos

Las reformas constitucionales al artículo 4o, que establecen derechos de la niñez, como el derecho a la educación, a la salud, a la alimentación, a la vivienda y al sano esparcimiento que deben disfrutar y a que están obligados a proporcionar los padres y si se carece de ellos, los abuelos, tíos, tutores debe proporcionar o bien el Estado cuando faltaren éstos, así como el que prevalezca el interés superior de la niñez, entendido como una protección especial, conferir oportunidades, servicios y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad.

Estos derechos han resultado, en el presente siglo XXI, normas jurídicas constitucionales ineficaces e incumplidas, ante la falta de que el Estado mexicano las garantice, no ha logrado hacer que se cumplan y ha conducido a que sean utopías normativas o de dispositivos de buenas disposiciones, frente a la ausencia de políticas públicas, programas y estrategias que no han direccionado el rumbo para lograr que la niñez goce del sus plenos derechos.

Diversos estudios ilustran las verdades sobre la situación que viven los niños en México, cuya brecha entre los derechos consignados constitucionalmente y la realidad es amplia, lo que lastima a la sociedad mexicana.

Por ejemplo el Estudio del Secretario General de Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niños concluye que en México, millares de niñas y niños crecen en un entorno de violencia cotidiana que les deja secuelas profundas en incluso acaba con la vida de centenares de ellos por año. La violencia que sufren abarca la física, sexual, psicológica, discriminación y abandono, las cuales permanecen ocultas solapadas incluso por la aprobación social.

También se advierte que los niños son utilizados en la trata de personas laborales y de la explotación sexual. “Un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, señala a Michoacán como uno de los puntos vulnerables en el tráfico de mujeres y niños centroamericanos por parte de ‘polleros’”

En cuanto a la situación socioeconómica de la niñez, se observa que más de 18 millones de niños menores de 14 años se encuentran en una situación de pobreza, con lo que no gozan de sus derechos esenciales, como son la educación, servicios de salud, vivienda digna, alimentación y mucho menos sano esparcimiento. Esta cantidad representa 56.3 por ciento de los 32.5 millones de menores que viven en México y que a su vez representan 29 por ciento de la población nacional, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

En cuanto al abandono y explotación laboral de los niños, las cifras son alarmantes. El INEGI, establece que un millón 72 mil niños no viven con ninguno de sus padres, un millón 200 mil trabajan y 55 mil menores salieron del país entre 2005 y 2010, lo que representó 5.3 por ciento de los migrantes del periodo.

La mortandad se produce por la falta de atención, como se observa por el INEGI, el 12.7 por ciento de los fallecimientos en la población infantil de cinco a 14 años ocurre por accidentes de transporte, principal causa de muerte en este grupo, seguida de la leucemia y las malformaciones congénitas.

Asimismo, la falta de atención provoca que los niños pasen tres veces más tiempo frente a la televisión que en la computadora, indica un sondeo aplicado por la TNS, una consultoría especializada en hábitos de mercado.

Con lo que se advierte que la situación de la niñez en nada se parece a lo que prevé la norma constitucional, para que gocen de sus derechos. Viven un contexto de desigualdad socioeconómica, de explotación, mal trato, abandono, pobreza y marginación en su gran mayoría. Lo que corrobora que el gobierno mexicano, en sus diferentes órdenes federal, estatal y municipal, han sido ineptos para gobernar y dar cumplimiento a lo dispuesto, sin que se finquen responsabilidades por su falta de pericia y dirección.  No han hecho posible que México sea un lugar dignamente habitable para la niñez. Los festejos de la niñez deberían ser cuando se hayan superado los atrasos y marginación, y no para que les regalen una pelota de plástico u otro paliativo, o bien, debería ser para recordar el incumplimiento de lo que las autoridades no han logrado en esta materia.

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