Auditoría ahogada
admin | feb 18, 2013 | Comentarios 0
A la Auditoría Superior de Michoacán hay que devolverle un tamaño con el que pueda operar con eficiencia. Los mecanismos actuales la tienen atascada, son más de 30 mil expedientes de cuentas públicas pendientes de revisar de las autoridades municipales pasadas. Esto ha sido informado por el titular de la dependencia, José Luis López Salgado.
Lo anterior corrobora que la supuesta vitrina de la transparencia está atascada, lo que la convierte en un ente opaco por congestionamiento.
Dentro de esa problemática, ni los despachos externos pueden coadyuvar a esclarecer los contenidos de los expedientes. Esto ha dado al traste con lo que hace tiempo se esperaba de ese organismo dependiente del Congreso del Estado.
La Auditoría rescindió el contrato de dos despachos externos que hicieron tareas de fiscalización en 2011. Eso permitió frenar el gasto de 800 mil pesos de los seis millones de pesos (leyó bien: seis millones de pesos) destinados a pagar por auditar y con ello cumplir los objetivos que corresponden a esa instancia.
Con esos criterios de acumular información, se han empantanado las funciones de esa oficina. La vocación de esa dependencia debería ser esencialmente ejecutiva, con un sistema previo de autorregulación.
Pero por lo que se ve no existen los mecanismos administrativos que permitan detectar de inmediato las irregularidades, sirven de testimonio a esta consideración el rezago que constituyen los 30 mil expedientes. Allí está el problema: la abundancia de información ha vuelto opaca la rendición de cuentas de las autoridades.
Trabajar en torno a esos expedientes no puede derivar en otra situación que en la lentitud. Y si a eso le agregamos que contra esos procedimientos existe el derecho de interponer recursos o demandas de amparo, la aclaración del destino del dinero público se vuelve un espejismo.
Es evidente que el Poder Legislativo debe retomar el marco de fiscalización estatal, que comprende desde luego el nivel municipal, para que haya inmediatez en la información y se vaya autodepurando el procedimiento. Sin un sistema autoregulatorio se tiene que revisar todo, tal parece que así es por los 30 mil expedientes que la Auditoría tiene pendientes.
El asfixiante sistema de auditoría constituye una traba de la que sacan ventaja los despachos externos que deben coadyuvar a revisar la enorme montaña de expedientes.
La integración de los expedientes debe ser de carácter excepcional. Antes se deben rendir puntualmente las cuentas sin que haya la posibilidad de falsear u ocultar malos manejos.
El actual mecanismo es propio del antepasado tiempo de los sistemas digitales de controlar tiempos, movimientos, ingresos y egresos que den transparencia inmediata al uso del dinero público. Con ese sistema hoy la auditoría está muy lejos de la modernidad. Hay a quienes conviene eso.
Post Footer automatically generated by Add Post Footer Plugin for wordpress.
Publicadas: Editoria
Acerca del autor:
>
